Asociacion Bello Amanecer


Prevención de la Depresión.

La psiquiatría preventiva es una rama de la psiquiatría que esta íntimamente ligada a la medicina, la epidemiología y la salud pública. Hacer psiquiatría preventiva primaria era un ideal sólo factible en los países desarrollados. En nuestros países, ahora, con la utilización de los medios de comunicación masiva, es posible hacer no sólo psiquiatría secundaria y terciaria, sino también primaria.

Cuando hablamos de tratamiento de la depresión, está tácitamente entendido que la rehabilitación va de la mano con la prevención secundaria. Entendemos por prevención secundaria la disminución de incidencia y frecuencia de la depresión en la población general, con un diagnóstico precoz y efectivo; esto sólo es posible con médicos que conozcan lo que es la depresión, la sepan reconocer en sus pacientes y le apliquen el tratamiento más inmediato y correcto posible.

Entendemos por prevención primaria el logro de que la población llegue a tener un conocimiento respecto de las causas, incidencias, características y consecuencias de la depresión, por medio de la sensibilización, concientización, información y difusión adecuadas en una promoción de Salud Mental (para lograr dichos objetivos requerimos de una serie de estrategias).

La prevención está relacionada con los factores contribuyentes. El apoyo social es de utilidad en el manejo de las pérdidas de seres queridos y en los cambios en la movilidad. En muchos casos, no existe prevención efectiva.

El interés de un diagnóstico precoz. Muchas personas deprimidas son objeto de equivocadas creencias sobre la enfermedad mental, en el seno de su misma familia, lo cual retarda el diagnostico, y por ello el tratamiento.

Desterrar la vieja discusión entre tratamiento farmacológico o psicológico, que no tienen porque ser excluyentes. Es muy común la resistencia de los pacientes, y/o familiares a los tratamientos químicos, en beneficio de los psicológicos, inclinándose la balanza a favor de estos últimos. El tratamiento farmacológico en la depresión, es insustituible, como en muchas otras dolencias, sin embargo se observa una corriente de opinión mayoritaria, en todo el mundo, en la que la población se cuestiona la necesidad o no de tomar fármacos ante un síndrome depresivo, cosa que no se hace con otras enfermedades; nadie pone en duda, por ejemplo, la necesidad de insulina ante una diabetes tipo I.

Formar a los jóvenes en cuanto a la óptima elección de su futura ocupación laboral. Es bien conocida la relación entre un trabajo gratificante, y la salud mental, pues si bien el trabajo es un bien económico, también es fuente de bienestar social, de relación humana y autoestima.

La depresión no es culpa de nadie.

Por último, es hora de eliminar de forma definitiva prejuicios e ideas falsas sobre la depresión que en muchas ocasiones hacen de la víctima un culpable, privándolas así de la solidaridad y comprensión que por sus circunstancias de salud y de vida necesitan.

Prevención primaria de la depresión.

Conseguir un diagnóstico adecuado y disponer de terapias eficaces son, por el momento, las armas más efectivas para el tratamiento de la depresión Hoy por hoy, la prevención primaria de la depresión es una labor muy difícil de conseguir.

Hacer hincapié en estos aspectos así como en los de tipo social redundaría de una forma más eficaz en la calidad de vida de los afectados y supondría un menor costo sanitario, porque, en muchas ocasiones, como el enfermo desconoce los síntomas específicos, no acude a los especialistas adecuados y demanda pruebas para averiguar su estado de salud.

Un punto de coincidencia es que la depresión se convertirá en los próximos años en el segundo problema de salud mundial, después de las enfermedades cardiovasculares. El problema estriba en que muchos pacientes que se beneficiarían de los tratamientos farmacológicos y no farmacológicos no reciben la atención adecuada.

Tratamiento de Mantenimiento.

La mayoría de las depresiones tiende a la cronicidad. Hace unos años, una vez que había pasado el episodio depresivo, se retiraba la medicación. Ahora sabemos que la terapia de mantenimiento es positiva porque disminuye el riesgo de recidivas. Todos los expertos coinciden en mantener la terapia entre seis meses y un año.

En geriatría el tratamiento debe mantenerse entre un año o año y medio, como mínimo, después de resuelto el primer episodio. Cuando el enfermo presenta un historial de más de tres episodios, el tratamiento puede continuar para mantener al paciente asintomático durante cinco años. A partir de este momento, debe replantearse la situación.

Aparte del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico es importante -una vez que haya hecho efecto y que el paciente sienta que ha mejorado su condición, es importante que se sigan ciertos consejos o modos de vida.

  • Tener pensamientos positivos.
  • Cuidar la salud física.
  • Mantener un calendario diario uniforme.
  • Reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual.
  • Aceptarse a uno mismo. No compararse con otras personas que considera favorecidas.
  • Expresar las emociones.
  • Seguir en todo momento y hasta el final el tratamiento impuesto.
  • Reunirse periódicamente con el terapeuta.
  • Comer una dieta equilibrada.
  • Hacer ejercicio físico.